marzo 03, 2013



Por Ángel Sosa F.

CAUSAS Y CONSECUENCIAS DE LOS ASENTAMIENTOS IRREGULARES EN REPUBLICA DOMINICANA: Algunas interrogantes.


¿Cuál es la relación entre pobreza y suelo urbano?

Existen múltiples maneras de definir la pobreza y cada definición parte de diferentes concepciones teóricas, metodológicas y éticas.  De acuerdo con el enfoque del PNUD (20019, la pobreza consiste primordialmente en una situación de privación, impotencia y vulnerabilidad de determinados sectores de población. Privación, porque las personas no disponen de recursos e ingresos suficientes para satisfacer sus necesidades elementales; impotencia, porque no poseen la representación, el acceso o la influencia directa al poder político para cambiar intrínsecamente de situación y vulnerabilidad porque no cuentan con los recursos o las capacidades para superar o aminorar los impactos negativos ante crisis de diferente naturaleza.

Hay que entender también que el concepto de pobreza implica un estado o situación en la cual se encuentran grupos de pobladores que no le permiten acceder a ciertos beneficios básicos que brindan nuestras ciudades o sociedades.  Estos beneficios pueden ser tangibles o intangibles.  En el caso nuestro los beneficios tangibles que brindan la ciudad o sociedad, deben derivar los beneficios intangibles, que tienen que ver con una buena calidad de vida.

La pobreza en República Dominicana[1] se define como una problemática multidimensional que conduce a una situación de privación, impotencia y vulnerabilidad.  Como respuesta a este concepto se fundamenta en el paradigma de desarrollo humano sostenible, en el cual el crecimiento económico y el aumento del capital humano son condiciones necesarias, pero insuficientes para reducir la pobreza.    Siguiendo estos planteamientos, la situación de la pobreza se analiza considerando los condicionantes contextuales y la evolución y situación de la problemática en el país.  Entre las condicionantes del contexto se analizan la dinámica demográfica y del mercado de trabajo, el desempeño macroeconómico, la evolución del gasto social y la distribución del ingreso.

De acuerdo con la dinámica demográfica, a mediados del 2002 la población dominicana alcanzó una cifra de 8.7 millones de habitantes. La tasa de crecimiento de la población descendió de 3.5% promedio anual a comienzos de los años 60 hasta 1.6% en la actualidad, debido a una drástica reducción del crecimiento vegetativo en los últimos 40 años. La distribución territorial de la población ha sido determinada por la migración interna, presentándose una mayor concentración demográfica en las zonas urbanas y en algunas ciudades, como Santo Domingo y Santiago, las dos ciudades más importantes del país.  De acuerdo con estudios de mercado de trabajo, el desempleo alcanza una tasa de un 23%, afectando más a mujeres y jóvenes.  La distribución del ingreso es muy desigual.  En 1998 los ingresos del quintil 5 (20% de mayores ingresos), equivalen a diez veces los del quintil 1 (20% más pobre),  siendo esta concentración de las más altas de la región latinoamericana.

El análisis del desempeño macroeconómico revela que en la década de los 80 –década perdida- hubo un fuerte desequilibrio y que las reformas económicas y estructurales implementadas en los años 90 permitieron la recuperación del crecimiento.  En el período 1991-2000 el PIB creció con una tasa promedio anual de 5.5%, frente a 2.3% del 1980 al 1990, generando dos fases distintas de expansión.  Entre 1980 y 1991 el PIB por habitantes se mantiene alrededor de RD$30,000 (casi US$2,000.00) anuales (en pesos del 2002) y en el 2002 alcanza la cifra de RD$44,000.00 (US$2,750.00) para un crecimiento cercano a un 50%.  El crecimiento económico se vio menguado en 2001 y 2002, por el fuerte impacto de la desaceleración de la economía mundial y la crisis en los principales sociales comerciales del país, pero los niveles logrados son de los mayores de la región latinoamericana.  Por otra parte, el Gasto Social es muy bajo en el país.  En el período 1990-1991, el gasto público social por habitante alcanzaba la cifra de US$64 y aumentó a US$135 en 1998-1999.  Si bien en los años 2003-2004 ocurrieron importantes aumentos, sobre todo en educación y salud, el Gasto Social sigue siendo de los más bajos de la región.

Este contexto ha permeado la evolución y situación de la pobreza en la República Dominicana.  De acuerdo con las estimaciones multidimensionales de la Oficina Nacional de Planificación, la pobreza en general creció a inicio de los 90s, aumentando el porcentaje de hogares pobres de 54.8% en 1991 a 59.6% en 1993, descendiendo a 51.8% en 1998; la pobreza extrema se redujo de 19.7% a 14.6% entre 1991 y 1998.  La población  pobre alcanzó la cifra de 4.2 millones en 1991, 4.7 en 1996 y 4.4 en 1998.  En relación con la pobreza de ingreso, las estimaciones de la ONAPLAN indican que en 1998 la pobreza general alcanzaba el 44.2% de la población y la pobreza extrema el 12.8%. Estas dos últimas cifras tienen cierta similitud con los países latinoamericanos.

Los datos revelan que la pobreza es muy desigual a nivel territorial.  De acuerdo con las estimaciones de la ONAPLAN, en 1998 las regiones con mayor porcentaje de hogares pobres eran Del Valle (78%) y Enriquillo (76%).  Las 5 provincias más pobres eran Elías Piña (92%), El Seibo (88%), Bahoruco (87%), Monte Plata (84%) y Samaná (84%); y las cinco menos pobres: el Distrito Nacional (32%), Santo Domingo (42%), La Romana (52%), Santiago (54%) y San Pedro de Macorís (60%).  Si bien los porcentajes más bajos se observan en el Distrito Nacional y Santo Domingo, éstas concentran cerca de 200 mil hogares pobres en “bolsones” de pobreza urbanos; situación similar se presenta en Santiago.  Por zona de residencia existen grandes contrastes.  En la zona urbana la población pobre era de 35.5% y en la rural de 58.7%; la población urbana pobre alcanza la cifra de 1.8 millones, de los que 401 mil son indigentes.  La población rural pobre también alcanza 1.8 millones y 634 mil son indigentes. Los contrastes más significativos por zona se presentan en las regiones Yuma, donde  la pobreza urbana alcanza 39.8% y la rural 95.7%; y Del Valle con 58.7% y 91.2%, respectivamente.

El análisis del perfil socio-económico y demográfico de la población pobre revela que la pobreza es mayor en los hogares con jefatura femenina, en la población infantil y en los envejecientes.  La población pobre presenta bajos niveles de escolaridad, menor participación en el mercado de trabajo, bajos niveles salariales, bajos niveles de consumo, falta de acceso al suelo, bajo acceso a los servicios de salud y de seguridad social, y baja satisfacción de las necesidades básicas.  Estas desventajas son mayores en la población rural, principalmente cuando el sexo es femenino.

La pobreza en el país se mueve alrededor de un círculo vicioso que se reproduce de generación en generación.   Una familia pobre tiene ingresos insuficientes para adquirir los bienes y servicios, provocando la insatisfacción en las necesidades de alimentación y educación, desnudez, vivienda y hacinamiento.  Esta situación conlleva a la desnutrición, insalubridad, analfabetismo e ineficiencia de los servicios públicos.  Estas adversas condiciones no permiten a la población pobre acceder a la capacitación para convertirse en recursos humanos calificados, restringen la oportunidad de empleo y la obtención del ingreso necesario para confrontar este círculo vicioso.  

En cuanto al concepto de Suelo Urbano, es claramente definido como el espacio físico que se encuentra localizado en la ciudad o en la zona urbana.  Esta definición está asociada al concepto de Ordenamiento del Territorio, como forma de vinculación las actividades humanas con el territorio.  Es precisamente en este contexto que se desarrollan las actividades tangibles o físicas del hombre.

Está claramente definido que este concepto encierra componentes como son los grandes temas esenciales de toda ciudad, como por ejemplo las redes de infraestructura, la clasificación y el uso de los suelos, los asentamientos irregulares, la expansión urbana y los límites de la ciudad.

De ahí que existe una relación indivisible entre población y territorio.  Por lo tanto, el territorio es donde se dan todas las actividades sociales, económicas y culturales del hombre.  Derivándose de ello una relación de desarrollo o no, de acuerdo a cómo los gobiernos centrales o locales lo utilicen.


[1] “Estrategia para la Reducción de la Pobreza en la República Dominicana”. Oficina Nacional de Planificación. Gabinete Social. Presidencia de la República Dominicana. Junio del 2003.