julio 15, 2008

SANTO DOMINGO Y EL DERROCHE (1)


Cuestión Urbana

Ángel Sosa Frías
Arquitecto-urbanista


Muchas personas y expertos de la cuestión urbana expresan con bastante frecuencia que la existencia de una crisis urbana en nuestra ciudad está dada por el tamaño de la misma. Esta afirmación encuentra eco en su acelerado ritmo de crecimiento y su alto grado de concentración que, sin lugar a dudas, se ve acompañada de grandes deficiencias en cuanto a la satisfacción de necesidades de todo orden, de un medio ambiente en franco deterioro y de ingentes problemas de gestión.

Por otra parte, también hay un sinnúmero de investigadores que plantean lo contrario. Sostienen que la relación causal entre tamaño urbano y problemas urbanos está lejos de haberse demostrado y que la concomitancia estadística entre estos dos fenómenos no es prueba de la existencia de dicha causalidad. Insisten en que no existe una relación causal directa y proporcional entre el tamaño urbano y la pobreza, e incluso entre aquél y problemas como los del transporte, que pueden surgir cuando aún no se han alcanzado dimensiones considerables y que más parecen estar vinculados a variables de tipo tecnológico y urbanístico, o aun culturales.

Desde una perspectiva histórica, se argumenta que el tamaño urbano no sólo no es la causa de los problemas, sino que las concentraciones de población, con grados de densidad relativamente altos, son un factor necesario para el desarrollo de la humanidad. Si bien es cierto que la ciudad de Santo Domingo acusa problemas muy graves, también es claro que presenta ventajas considerables para sus habitantes.

Usualmente, cuando se habla de problemas de la ciudad, se mencionan problemas como los de los bajos ingresos, el desempleo, el déficit de viviendas, la escasez de servicios, etc., que nada tienen que ver, estrictamente, con el problema de la ciudad y menos pueden atribuirse al tamaño de la ciudad. Se trata, en realidad, de problemas económicos y sociales nacionales. Se les menciona entre los problemas urbanos realmente sólo por el hecho de que el grado de concentración demográfica determina, a su vez, una concentración de esos problemas en la ciudad. En el fondo, de esta manera, el problema de nuestra ciudad pasa a ser sinónimo de problema nacional.

Tendríamos que preguntarnos, ¿Cuáles son los problemas estrictamente urbanos, es decir, aquellos propios de nuestra ciudad? Para eso tendríamos que hacer una distinción entre los problemas que cobran especial atención en la ciudad y los problemas propios de la ciudad. Hay que ver la diferencia conceptual entre lo que es y no es urbano, tema que últimamente se ha soslayado de alguna manera con la aplicación del concepto de “asentamientos urbanos”.